¿SE PUEDEN ENSEÑAR LAS
COMPETENCIAS O SÓLO SE PUEDEN DESARROLLAR?"
Decía John Dewey que “si
enseñamos a los estudiantes de hoy del mismo modo que a los de ayer, les
estaremos robando el mañana”. Es cierto que hay procesos y bases que no
cambian, que son un fundamento de toda acción educativa. Sin embargo, las
condiciones y el contexto en el que vivimos y aprendemos hoy en día son
significativamente diferentes a las de hace algunos años.
Debido al carácter esencialmente contextual de las
competencias, existe un cierto debate teórico sobre la posibilidad de que las
competencias no pueden ser enseñadas y que, en cualquier caso, pueden ser
desarrolladas.
De forma breve, el argumento teórico viene a considerar
que, dado que las competencias se llevan a cabo en situaciones concretas, en un
momento determinado y en unas condiciones que por naturaleza siempre son
distintas, es imposible determinar de antemano su enseñanza.
SE DESARROLLAN
La escuela no construye a partir de cero, el alumno no es una tabla
rasa, una mente vacía, al contrario, sabe «un montón de cosas», se ha hecho
preguntas y ha asimilado o elaborado respuestas que le satisfacen de forma
provisional. Así pues, la enseñanza a menudo choca de frente con las
concepciones de los alumnos.
Ningún profesor experimentado lo pasa por alto: los alumnos creen
saber una parte de lo que queremos enseñarles. Una buena pedagogía
tradicional se sirve a veces de estos poquitos conocimientos como puntos de
apoyo, pero el profesor transmite, al menos de forma implícita, el siguiente
mensaje: «olvidad lo que sabéis, desconfiad del sentido común y de lo que os
han contado y escuchadme, yo os diré cómo suceden en realidad las cosas»
Philippe
Perrenoud
Las actividades deben partir
de situaciones significativas y funcionales, a fin de que el procedimiento pueda
ser aprendido con la capacidad para utilizarlo cuando se a necesario.
La secuencia debe contemplar
actividades que incluyan los modelos de desarrollo del contenido de aprendizaje. Modelos
que muestren todo el proceso, que presenten una visión completa de las
diferentes fases, pasos o acciones que los comprenden para pasar
posteriormente, si la complejidad de los modelos así lo requiere, al trabajo
sistemático de las diferentes situaciones y contextos siempre que convenga.
Las estrategias de
entrenamiento en muchos deportes de equipo nos pueden ser útiles para
comprender las ideas generales sobre cómo debe ser la enseñanza de
competencias y el papel que en ella tienen los esquemas de actuación. Si, por
ejemplo, nos fijamos en el fútbol, sus jugadores son seleccionados y
preparados para ser competentes en los partidos oficiales.
Aunque,
evidentemente, es imposible reproducir con exactitud las situaciones
de competencia con
que se pueden encontrar en cada partido, no se desiste de
establecer un pan
para su aprendizaje.
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SE ENSEÑAN
De forma breve el argumento
teórico viene a considerar que, dado que las competencias se llevan a cabo en
situaciones concretas, en un momento determinado y en unas condiciones que
por naturaleza siempre son distintas es imposible determinar de antemano su
enseñanza. Argumento al que se une, en algunos casos, una concepción aún
relativamente vigente en el ámbito de la empresa, que asocia el término
enseñanza a una de sus formas, en concreto, al modelo transmisivo, expositivo
o reproductivo y, dado el carácter fuertemente procedimental y actitudinal de
las competencias, para las que este modelo resulta ineficaz, concluye con la
imposibilidad de que éstas puedan ser enseñadas.
Antoni Zabala y Laia Arnau.
Aceptando
la concepción de la educación aquí defendida y el carácter prospectivo de las
competencias, podemos identificar los criterios de enseñanza que se deducen
del análisis de una actuación competente y del conocimiento del que
disponemos sobre la forma en que se e aprenden los distintos componentes que
se movilizan en dicho proceso.
Se
educa con una finalidad que no es inmediata, sino que tiene el propósito de
que aquello que ahora se enseña y se aprende en un contexto escolar pueda ser
utilizado en su día en la realidad, en el momento en que estos conocimientos,
habilidades o actitudes
aprendidas
se hagan necesarias y, por lo tanto, nunca serán empleadas tal como fueron
enseñadas en el aula.
Argumento
al que se une, en algunos casos, una concepción aún relativamente vigente en
el ámbito de la empresa, que asocia el término enseñanza a una de sus formas,
en concreto, el modelo transmisivo, expositivo, o reproductivo, y dado el
carácter procedimental y actitudinal de las competencias, para las que este
modelo resulta ineficaz, concluye la imposibilidad de que estas puedan ser
enseñadas.
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Siempre que en la vida cotidiana intervenimos y
resolvemos los problemas que esta nos plantea estamos actuando competentemente.
Optar por una educación en competencias representa la
búsqueda de estrategias de enseñanza que sitúen su objeto de estudio en la
forma de dar respuesta satisfactoria a situaciones reales y, por lo tanto,
complejas.
Al plantearnos la enseñanza de competencias lo que
estamos intentando es facilitar la capacidad de transferir unos aprendizajes,
que generalmente se han presentado descontextualizados, a situaciones cercanas
a la realidad, lo que representa una redefinición del objeto de estudio de la
escuela.
Se educa con una finalidad que no es inmediata, sino con
el propósito de que aquello que ahora se enseña y se aprende en un contexto
escolar pueda ser utilizado en su día en la realidad, en el momento en que
estos, conocimientos, habilidades o actitudes aprendidas se hagan necesarias y
, por lo tanto, que nunca serán empleadas tal como fueron enseñadas en el aula.
Profa.
Alicia Martínez Tello
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